Cómo curar un mate paso a paso: calabaza, madera y errores comunes

Un mate nuevo no se usa: primero se cura. Es el paso que separa un mate que dura años de uno que a los dos meses tiene gusto raro y se empieza a rajar. Te contamos cómo se hace, según el material, y qué errores conviene no cometer.
Por qué hay que curar un mate
La calabaza y la madera son materiales porosos y vivos. Recién salidos de fábrica tienen restos de pulpa seca, polvo y aceites naturales que le dan al mate ese sabor amargo y a “crudo” de las primeras cebadas.
Curar hace tres cosas: saca esos restos, sella los poros con la propia yerba para que el mate no absorba humedad de más, y le da al recipiente el sabor que después va a acompañar cada mateada. Un mate bien curado toma el gusto de la yerba que usás y lo devuelve limpio.
Los mates de acero, vidrio o cerámica no se curan. No son porosos: se lavan con agua y jabón neutro antes del primer uso y listo.
Cómo curar un mate de calabaza
Es el que más trabajo lleva y el que más lo agradece. Calculá tres días.
Día 1
- Llenalo con yerba usada (la de la mateada anterior sirve perfecto) hasta unos dos dedos del borde.
- Agregá agua caliente, no hirviendo. Entre 70 y 80 grados: cuando la pava empieza a hacer ruido pero todavía no rompe el hervor. El agua hirviendo abre la calabaza y la puede rajar.
- Dejalo reposar 24 horas en un lugar fresco, tapado con un plato o un repasador.
Día 2
- Tirá la yerba, enjuagá con agua tibia y raspá suavemente las paredes internas con una cuchara chica o el mango de la bombilla. Va a salir una pulpa blanda: esa es la que da el gusto amargo.
- Repetí la carga de yerba y agua caliente. Otras 24 horas.
Día 3
- Raspá de nuevo. Si ya no sale pulpa, está listo.
- Enjuagá bien y dejalo secar boca abajo, en un lugar aireado pero sin sol directo.
Al secarse, el interior tiene que quedar liso y de color parejo. Si todavía se desprende algo, hacé una tercera vuelta. No pasa nada por curarlo de más.
Cómo curar un mate de madera
Los mates de algarrobo, palo santo o quebracho piden una versión más suave. La madera ya viene torneada y sellada: acá no hay pulpa que sacar, solo poros que cerrar.
- Cargá el mate con yerba húmeda —mojada, no encharcada— y dejalo 24 horas.
- Vaciá, enjuagá con agua tibia y dejá secar boca abajo.
- Repetí una vez más si vas a tomar amargo, que es más exigente con el sabor.
Con la madera hay dos reglas que no conviene romper: nunca la dejes en remojo y nunca la seques al sol o cerca de una estufa. La madera se hincha con el agua y se contrae con el calor; hacer las dos cosas seguidas es la forma más rápida de que se abra una grieta.
En nuestra línea de mates vas a encontrar tanto calabaza como algarrobo torneado, cada uno con su virola.
Los errores que arruinan un mate nuevo
- Agua hirviendo. Ni para curar ni para cebar. Arriba de 85 grados quemás la yerba y castigás el recipiente.
- Detergente. Deja gusto a jabón que después no se va más. Para calabaza y madera, agua tibia y nada más.
- Guardarlo húmedo. Es la causa número uno de hongos. Siempre boca abajo hasta que esté seco del todo.
- Curarlo con azúcar o con licor. Circula mucho el consejo de curarlo con caña o con azúcar quemada. Le da un sabor inicial fuerte, pero el azúcar fermenta y a la larga favorece los hongos. Con yerba alcanza.
El mantenimiento de todos los días
Después de cada mateada: tirá la yerba, enjuagá con agua tibia y dejá secar boca abajo. Nada más. Si vas a estar varios días sin usarlo, asegurate de que esté completamente seco antes de guardarlo, y no lo guardes dentro de una bolsa cerrada.
La bombilla necesita su propio cuidado: pasale agua caliente después de usarla para que el filtro no se tape. Cada tanto, dejala un rato en agua caliente con un chorrito de vinagre y cepillala. En bombillas tenemos de acero, alpaca y aluminio, cada una con su forma de filtro.
¿Y si me quedé sin ganas de curar nada?
Es una decisión válida. Los matermos de acero inoxidable con doble pared no se curan, no se rajan, mantienen la temperatura y se lavan como cualquier vaso. Pierden el ritual y ganan practicidad: son los que más se llevan a la oficina y a la facultad.
Si querés arrancar con todo resuelto, los kits materos vienen con mate, bombilla, yerbera y azucarera en un solo equipo.
Y si todavía no decidiste qué mate comprar, en tipos de mate: cuál elegir comparamos calabaza, madera, acero y matermo. Si estás por comprar tu primer mate imperial, mirá antes la diferencia entre virola de alpaca y de acero.